REVIEW: Microsoft Surface Pro 3

¿Tablet? ¿PC transformable? Si os digo la verdad, después de más de un mes usando el dispositivo, aún no sabría dónde encuadrarlo. Para simplificar, vamos a tratarlo como si se tratase de una tablet. Así pues, podría decirse que la Microsoft Surface Pro 3 nos ofrece todas las ventajas de un PC, sin el mayor de sus inconvenientes: el peso.

Se trata de una tablet que arma hardware de PC y software de PC, en este caso Windows 8.1 Pro, y con la que podremos hacer casi cualquiera de las cosas que hacemos con nuestro PC de casa o portátil.

Hardware

Como decía, la Surface Pro 3, equipa hardware de PC y existen diferentes combinaciones, pero en el caso de la unidad de prueba que me mandaron, tenemos un procesador Intel Core-i5 de cuarta generación, con 4 GB de memoria RAM DDR3 y 128 GB de almacenamiento interno SSD, lo que hace que la velocidad de escritura/lectura sea muy alta, así como el arranque del sistema operativo.

Además de esto, tenemos una pantalla Clear Type Full HD Plus de 12″, con una resolución de 2.160 x 1.440 y una relación de aspecto de 3:2. El nivel de brillo que da es suficiente para poder ver bien la pantalla en condiciones de luz ambiental fuerte. Asimismo, ofrece un color y un contraste bastante buenos, pecando un poco de algo de saturación.

A ambos lados de la pantalla, encontramos los altavoces estéreo con sonido Dolby, los cuales suenan con un muy buen volumen y dando un sonido muy decente para ser una tablet.

También monta dos cámaras, una frontal y otra trasera, ambas de 5 Mpx, que nos permitirán realizar fotos y vídeos, además de videollamadas.

En lo referente a la conectividad, tenemos Wi-Fi 802.11ac/802.11 a/b/g/n y Bluetooth 4.0 de bajo consumo, para conectar auriculares, mandos para juegos o el propio lápiz que viene con la Surface.

Aparte de esto, dispone de varios conectores, como el puerto USB 3.0 de tamaño completo, lector de tarjetas microSD, toma de auriculares de 3’5 mm, Mini DisplayPort y puerto de funda en la parte inferior.

Un aspecto muy positivo de la Surface Pro 3, es el conector de carga de la tablet, con un sistema muy similar al empleado por Apple en sus MacBook. Es un conector muy fino con carga magnética que hara que la clavija del cable se acople prácticamente sola y permitiendo que salga con facilidad en caso de engancharnos con el cable. Igualmente, el conector del teclado también es magnético.

Le he metido bastante caña a la Surface Pro 3, usando programas como Adobe Premiere, Photoshop, Lightroom, Audition y con el único juego que uso en PC, el DC Universe Online. A nivel de rendimiento, funciona a la perfección en todo momento, con la única pega de que se sobrecalienta mucho, cosa que es normal. Es un dispositivo de 9’1 mm de espesor y no dispone de ventilador, teniendo como únicos métodos de disipación de calor las aberturas superiores y laterales, y el propio aluminio del que está hecho el cuerpo de la tablet. También debo decir que, si bien la batería aguanta de maravilla al navegar por internet o para ver películas, a la hora de pedirle trabajo pesado, como una partida online al DC Universe o renderizar un vídeo, esta baja rápidamente, cosa que también es comprensible.

Software

La Microsoft Surface Pro 3 viene con Windows 8.1 Pro instalado. Para los que estéis acostumbrados a utilizarlo, que supongo que seréis muchos, no vais a encontrar nada nuevo en él. Sin embargo, lo que me ha hecho ver este sistema operativo de otro modo, es el utilizarlo en una pantalla táctil, soporte para el que se nota que se desarrolló Windows 8.

Tampoco es que esté diseñado exclusivamente para su uso en pantallas táctiles, de hecho, la mayoría de nosotros tenemos portátiles con pantallas convencionales y utilizamos esta versión de Windows con el ratón y sin problema alguno; pero al utilizarlo en la Surface me di cuenta del porqué del diseño de ciertos aspectos de la interfaz de Windows 8. No obstante, también he de apuntar que a veces se hace un tanto impracticable porque se hace difícil atinar en algunos menús o botones con los dedos sin darle a otra cosa cercana. De todos modos, para eso está el lápiz que viene con la tablet, que nos permitirá manejarnos por la pantalla con mucha más precisión o tomar anotaciones a mano y ver cómo pasan a texto tipografiado gracias al reconocimiento de escritura.

Con respecto al resto, nada que no sepamos ya. Lo bueno es que no viene con todas esas aplicaciones pre-instaladas como pasa en los equipos de Acer, Asus o cualquier otra marca usuaria de Windows. La versión que viene es limpia y sí que vemos iconos de juegos y apps, pero son accesos directos a la tienda de Microsoft para que podamos descargarlos e instalarlos en caso de que nos interesen.

Diseño y construcción

La Surface Pro 3 es, con mucha diferencia, la tablet más sólida y rígida que he tenido entre manos. Diciendo esto, me ha venido a la cabeza la imagen de uno de los responsables del proyecto Surface, poco después de anunciarse el primer modelo, en la que se veía a dicha persona usando la tablet como monopatín.

Microsoft-Surface-Skate

El cuerpo entero está hecho de aluminio y como he dicho antes, junto a las ranuras que tiene, favorece la evacuación del calor generado por los componentes de la tablet, además de aportarle mucha rigidez al equipo.

Al ser un dispositivo de 12″ y estar hecha en aluminio, pesa cerca de 800 gramos, unos 200 gramos menos que el MacBook Air equivalente, pero hay que tener en cuenta que el portátil de Apple tiene un teclado.

A nivel de diseño, la Surface no tiene mucho de que presumir. Es un diseño muy plano y aséptico, sin ningún adorno ni nada distintivo, en el que Microsoft ha prescindido de lo estético para favorecer lo funcional. Eso sí, Microsoft ha tenido el detalle de hacer que la mitad inferior de la parte trasera sea abatible, de modo que podemos desplegarla y apoyar la tablet.

Accesorios

Junto con la tablet también recibí el teclado, que es muy fino, apenas 5 mm, y tiene un acople magnético de lo más práctico. Un detalle que me ha gustado es que es retroiluminado y se puede regular el brillo de las teclas o apagarlo en caso de no necesitarlo. Aparte de cumplir la función de teclado y ratón táctil, también hará las veces de funda protectora al abatirla contra la pantalla, dejando así a la vista la parte posterior del teclado, terminada en un material que se asemeja un poco al ante.

Otro accesorio que me mandaron fue la base de carga, la cual, además de servirnos para cargar la Surface Pro 3, también nos ayudará a aumentar la cantidad de conectores disponibles, aportándonos tres puertos USB 3.0, dos puertos USB 2.0, un Mini DisplayPort, un conector ethernet (RJ45) y el conector de carga.

Un detalle importante a mencionar es que ninguno de estos conectores funcionará si la base no está conectada a su toma de corriente. La base de carga se puede usar con la tablet sola o con el teclado acoplado.

Conclusiones

Ciertamente, cuando Microsoft anunció la primera Surface hace ya dos o tres años, no tuve mucha fe en este dispositivo debido a que Windows es un sistema operativo muy pesado y que requiere de un hardware potente para moverlo fluidez.

No sé como serían los modelos anteriores porque no llegué a probarlos en ningún momento, pero esta Surface Pro 3 rinde de maravilla y es tremendamente útil y polivalente, proporcionando el rendimiento y la usabilidad de un PC portátil a lo que se le suma el factor de la movilidad.

La única pega que le veo es el precio, es decir, tiene un precio alto, aunque hay que tener en cuenta que implementar este tipo de hardware en un soporte de formato tablet es complejo y costoso. El coste del dispositivo, aunque es elevado, está justificado y para alguien al que le sea útil no le importará pagar ese precio.

En el caso del modelo que probé, su precio está en 999 euros si la adquirimos en la web de Microsoft. En Amazon su precio es de apenas 20 euros más.

 

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Creador de smartphonesworld.es, apasionado de las nuevas tecnologías, usuario de Android, fotógrafo amateur, diseñador gráfico, filmmaker, músico, devorador de cómics, sarcástico empedernido, insomne profesional y soñador a tiempo completo con un punto de vista distinto.

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